LA ILUMINACIÓN

Practicad en orden las enseñanzas de la Revolución de la Dialéctica. Comenzad vuestra Revolución Integral desde este momento. Dedicad tiempo al sí mismo porque así, tan vivos como estáis, con ese tremendo Yo adentro, sois un fracaso.

Quiero que vosotros os resolváis a morir radicalmente en todos los niveles de la mente.

Muchos se quejan que no pueden salir en astral a voluntad. Cuando uno despierta la conciencia, la salida en astral deja de ser un problema. ¡Los dormidos no sirven para nada!.

En esta obra de la Revolución de la Dialéctica he entregado la ciencia que se necesita para lograr el despertar de la conciencia. No cometáis el error de leer este libro como quien lee un periódico. Estudiadlo profundamente durante muchos años, vividlo, llevadlo a la práctica.

A aquellos que se quejan por no lograr la iluminación, les aconsejo paciencia y serenidad. La iluminación adviene a nosotros cuando disolvemos el Yo pluralizado, cuando de verdad hemos muerto en los 49 niveles del subconsciente.

Esos que andan codiciando poderes ocultos, esos que utilizan la Sexo‑Yoga como un pretexto para seducir mujeres, están totalmente equivocados y marchan opuestamente a las metas y disciplinas que establece el Gnosticismo Universal.

Trabajad en los tres factores de la revolución de la conciencia en forma ordenada y perfecta.

No cometáis el error de adulterar y de fornicar. Abandonad la mariposeadera. Aquellos que viven mariposeando de flor en flor, de escuela en escuela, son, en realidad, candidatos seguros para el abismo y la muerte segunda.

Abandonad la auto-justificación y la auto-consideración. Convertíos en enemigos de vosotros mismos si es que de verdad queréis morir radicalmente; sólo así lograréis la iluminación.

Partid del Cero Radical. Abandonad el orgullo místico, la mitomanía, la tendencia a consideraros súper‑trascendidos. Todos vosotros sois solamente animales intelectuales condenados a la pena de vivir.

Se hace urgente a inaplazable que hagáis un inventario de vosotros mismos para poder saber lo que sois realmente.

Sed humildes para alcanzar la iluminación, y después de alcanzada, sed todavía más humildes.

FIN